miércoles, 28 de enero de 2009

Apostando Fuerte

Pertenecer a tu aire cada madrugada
sentir que me disipo ante tu mirada,
ser la palabra que tus labios no rozan
sentir la caricia que tus manos no tocan.

Nacer del sueño del que nunca despiertas
y querer bailar entre canciones sin notas,
confiar en la alegría de una vaga ilusión
amarte y trasladar ese placer a un rincón.

Procurarme un atavió a pruebas de balas
para aposentarme en un caballo con alas,
que puede que vuele lejos, o no vuele nada
preferir arriesgar, a llorar en la almohada.

Buscar la mejor perspectiva de esta batalla
para disminuir el golpe por si el intento falla,
y así poder seguir apostando fuerte a quererte
consciente de lo fácil que podría resultar perderte.

Más sigo apostando fuerte, haciendo frente
a los sombríos vigías que custodian tu mente,
tener debilidad por edificar sueños comunes
que vivir oculta en el enigma de los confines.

Determinar que es bueno o malo para mí
y aceptar que es, que me falte algo de ti
descubrir la forma con la que penetras en mí
y a la vez mantenerme serena delante de ti.

La querella constante del querer y no poder
luchar en el presente para no pasar al ayer
procurar una vida intensamente mas grata
aun con esta falta que mas que ahogar, mata.

Pero apuesto y me embarco hacia al torrente
sin jirón, ni grumete pero con ganas de quererte,
porque nada invalidaría el intento de lo no logrado
porque valdría la pena, solo el haberlo intentado.

Y ahora ocúltame en el silencio de la distancia
este que activa la busca de la más pura fragancia,
encerrado y perpetuo con una lágrima al viento
y que descansa en el pecho como mágico sentimiento.




Yoyo

domingo, 25 de enero de 2009

Quizás

Queriendo recobrar mi silencio de paz
encuentro lo que daba color a mi faz
tu sonrisa, perfecta para mis oídos
naciendo así mil suspiros escondidos.

Te has convertido en algo importante
de este corazón que sin ti ya no late
de la vida solitaria de esta caminante
que vive presurosa por poder amarte.

Pero en pasos invisibles te hallas
en una distancia carcomida por algas
y entre pudores inentendibles que callas
por miedo a revelar lo que en verdad amas.

Más yo, sigo a tu vera así en la distancia
porque ya no se vivir sin tu presencia
una presencia impalpable en mis palmas
pero fuerte y constante en mis entrañas.

Si por miedo o vergüenza, no me hablas
que más da!! mi amor no necesita palabras
porque en la monotonía que me abraza
tu rostro aparece para alegrarme el alma.

Te has tatuado a fuego en mi pensamiento
llenando cada recodo de mi sentimiento
ni el corazón ni la razón, no me pertenecen
son tuyos, y ante tus antojos se estremecen.

Fusionadas están tu sonrisa y tu mirada
entre mi pecho, mi corazón y mi espalda
siendo tú, el oxigeno con el que respiro
y el gran pecado carnal con el que deliro.

Mi credo, mi rezo se van con el alba
y el viento es quien me trae la calma
cuando al despertar en mis mañanas
sin tenerte despierto, a ti abrazada

Sigue en mi vida un quizás que no acaba
quizás en otro tiempo, época o en otra etapa
quizás cuando un beso no sea tildado de pecado

quizás entonces, no sea un sueño haberte amado.


Yoyo

sábado, 24 de enero de 2009

Henri Fréderic Amiel

-No estamos nunca más descontentos de los demás que cuando lo estamos de nosotros mismos.

-La conciencia de un error nos vuelve impacientes, y nuestro corazón astuto disputa afuera para distraerse dentro.

-¿Qué es un espíritu cultivado?. Es el que puede mirar las cosas desde muchos puntos de vista.

Henri-Frédéric Amiel

Me gusta este tipo... existen muchas frases celebres, pero yo sigo inclinándome hacia los de este Escritor y filósofo suizo, por eso hoy quiero aportar algo de la vida de este hombre, para mí un sabio del alma y de la lucha por encontrarnos a nosotros mismos, algo que parece que en estos tiempos está olvidado.

Henri Fréderic Amiel "Ginebra 27/09/1821 - 11/05/1881"
Era un filósofo y moralista suizo, autor de un célebre Diario.
Nacido en Ginebra en 1821, descendía de una familia hugonote que se trasladó a Suiza después de la revocación del Edicto de Nantes.

Huérfano desde temprana edad, Amiel viajó mucho, haciéndose amigo de líderes intelectuales europeos, y estudio especialmente filosofía alemana en Berlín. En 1849 fue designado profesor de estética en la Academia de Ginebra, y en 1854 se hizo el profesor de Filosofía moral. Estos cargos, conferidos por el partido demócrata, le hicieron perder el apoyo del partido aristocrático, que dominaba casi toda la vida cultural de la ciudad.
Este aislamiento inspiró un libro por el cual todavía conocen a Amiel, el Diario Intime ("Diario Íntimo"), que, publicado después de su muerte, obtuvo reputación por toda Europa.

Su Diario obtuvo una simpatía que el autor no halló en vida. Además, produjo varios volúmenes de poesía y escribió estudios sobre Erasmo, Madame de Staël y otros escritores.
Hasta aquí mi aportación del día.
Besos a todos :)
Yoyo

miércoles, 21 de enero de 2009

Mis Calles

Las calles de mi ciudad
estas que me han visto caminar
en incierto rumbo y en soledad
ellas recogen mis lágrimas al llorar.

Sus calzadas grises guardan
los pasos de mis vivencias
los que son y los que ya no están
saben todo de mí y de mi existencia.

Me han visto cometer mil locuras
caerme por beber demasiado vino
doblegarme por una gran angustia
y buscar a ciegas el hilo de mi destino.

A estas, las calles de mi ciudad
por el día luminosas y abarrotadas
por las noches oscuras y solitarias
mas de una vez le he roto su calma.

Como poseída por su oscuridad
he saltado a sus entrañas
me he llevado mis penas y mis ansias
y de un grito he partido mi garganta.

Estas calles que saben de mis sueños
que guardan mis debilidades en secreto
ellas que saben de mis victorias y fracasos
ellas son las que secan mi cara con el viento.

Estas calles siempre para mí están
no me juzgan por mis errores y caídas
cuando lloro me acompaña su soledad
siempre ahí con su inmutable mirar.

Son las que me enseñan a tener paciencia
haciéndome amiga y hermana de su rutina
esperando a que el día llene sus avenidas
para volver a la noche solitaria y sin vida.

Así aprendiendo con mis calles a tener paciencia
me doy cuenta que la vida es una espera eterna
que el amor errado puede quebrar nuestra existencia
dejando en el alma una herida para siempre abierta.

Yoyo

miércoles, 14 de enero de 2009

Limite o Provocación

El límite del amor que impone la orilla en nuestra primera inocencia como sujetos de una edad prolongada, va tomando nombres prestados a lo largo del omnipotente curso de la vida. Esta primera identidad poética, por quererse trascendente, corresponde a la juventud, donde nos caracterizan por permanecer en nuestro lado, en nuestra orilla, sin mojarnos, por querer la vida, la visión del otro es otra mirada de frente, la imagen mezclada de nuestro propio reflejo. Y como postura vital se nos promueve acorazar nuestro emplazamiento, repitiendo incansablemente señas de presencia y resistencia.

El disfrute de ese mundo frontal se vive desde plataformas con opuesto dueño, que recuperan su sentido central, más en un retorno fiel a su posición inicial se desgasta en logros de ida y vuelta.

La relación frontal nos permite gozar del límite que se reencuentra; del deseo que coincide en un territorio intermedio; de la ilusión de igualar dos pasiones encalladas en una llama pseudo-gemela.

La juventud poética nos instala en una perenne sintonía dual donde aprendemos a repararnos por los finales, por las aristas casi desgastadas a través de los años, comprobando nuestra figura totalmente alterada, la recomposición de nuestro lugar en el límite nos parece la razón más profunda del existir, desatendiendo a veces la temporalidad del transcurso que nos toca.

Pero entonces, las orillas son en realidad la orilla, el comienzo de una aventura esencial, que en otras edades presentía otros bordes de libertades incoherentes, aquella juventud que nos hacía fuertes y con la paciencia suficiente para esperar en el borde de la orilla a que el amor se lanzara al agua para besarnos, porque nosotros, nosotros teníamos tiempo para todo, un tiempo que ahora nos muerde el estomago y pellizca el sueño amatorio con infamia y alevosía.

Y ahora aunque el placer nos haya invadido la costa, comenzamos a adivinar un anhelo devastador por compartir..., un territorio transcendido a la poesía, al juego de miradas, a las caricias palabreadas en su más pura existencia, comenzamos a sentir el amor como tal, como la poesía que no deja hablar o como la prosa que muda habla sin parar, aquella que se atraviesa en la garganta, con remolinos de mariposas en el estomago, como el agua de la orilla que nos dibuja el limite inamovible de lo impredecible haciéndonos temblar y aun así sentimos la tendencia de traspasarlo, aunque sea solo con nuestros labios, mojándolos con la salubridad que acompaña a la misma vida.

Pero, y que sucede cuando nos encontramos de frente con la cara maldita del limite, ante esa orilla limítrofe, que ¡¡¡si!!! Limitaba nuestro quehacer adulto, nuestras ganas de quererlo todo, la vomitiva reacción del ser humano como tal, las avariciosas falanges que todo lo toman y del mismo modo todo destrozan, son estos los bordes de las otras edades? Esos donde la juventud poética nos instalaba en una perenne sintonía dual?

Y que sucede si todo se rompe, justo cuando nos estamos ahogando en el tiempo?, cuando creemos que no quedan horas para el ungir placentero de una sonrisa en el cuello?

La lastima se apodera de nuestra cara, el dolor supera la fina capa de nuestra esperanza, y odiamos llorar, y nos negamos a ello, para combatir en las guerras de los sentimientos, y algunos incluso logran olvidarse de llorar, olvidándose por ello de vivir, porque solo si vives puedes llorar, al igual que recuperar el sueño, aun estando en medio de los limites, provocando la suerte del olvido….

Por lo tanto, yo… prefiero mantenerme en el centro provocativo a quedarme en el límite de la orilla, mirando solamente de frente mi espejo desdibujado, o el reflejo tardío del amor en olvido.

Si!!! Prefiero la provocación de mi destino y vivir, aunque sea aprendiendo a llorar!!!
Yoyo

sábado, 10 de enero de 2009

Principio y Comienzo

Me pregunto si es este el principio
y comienzo de una tremenda espera
la del acecho al momento propio
con voces que a mi paso se alejan
y fantasmas perdidos entre multitudes.

Me pregunto si es este el principio
y comienzo de la liturgia del duelo
de la resignación o el peregrinaje
de búsqueda entre el cielo e infierno
o de una decisiva pérdida o encuentro.

Me pregunto si es este el inicio
y el principio de toda incertidumbre
o un comenzar en uno u otro lado
en cualquier parte menos en mí
o estando en mí y en ninguna parte.

Me pregunto si es este el comienzo
del último de mis viajes al santuario
donde peregrina expatriada o exiliada
la paz y serenidad de mi alma atormentada
y que al fin se enlacen con mi propia mano.

Yoyo

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