
Como la fuerza de un puño
con el daño de una daga
como un otoño lluvioso
queda el dolor en mi cara.
Una mueca, una sonrisa
obligando a recordar
lo caduco de unos días
de unos besos sin probar.
Quedo el alma del recuerdo
en agonizante espera
trazando versos inquietos
dejando figuras muertas.
Lento y tardío el céfiro
de un paraíso sin norte
de un cielo sin infinito
de una luna alba sin noche.
Así, entre las horas muertas
del desdibujado anhelo
placiéndose en muda pena
y con música de ensueño,
se hará gélida la espera
como fríos son mis dedos
que jalan la pluma negra
para escribirle esos versos.
Versos que guardo sujetos
entre la niebla profunda
de mi torpe pensamiento
que no olvida ni se cura.
Seré ceniza en el céfiro
que rociará sin respeto
hacia un sombrío infinito
más allá del sabio tiempo.
Donde la aurora no muere
donde la noche sea bella
donde el otoño no tiene
su sepelio de hojas secas.
Veo una luz en mis ojos,
la noche pávida se aleja
y mis recuerdos en decoro
despiden a la luna llena.
Me quedo en silencio y siento
que mi destino se acerca
me despierto y reconozco
que he echado las fallebas.
con el daño de una daga
como un otoño lluvioso
queda el dolor en mi cara.
Una mueca, una sonrisa
obligando a recordar
lo caduco de unos días
de unos besos sin probar.
Quedo el alma del recuerdo
en agonizante espera
trazando versos inquietos
dejando figuras muertas.
Lento y tardío el céfiro
de un paraíso sin norte
de un cielo sin infinito
de una luna alba sin noche.
Así, entre las horas muertas
del desdibujado anhelo
placiéndose en muda pena
y con música de ensueño,
se hará gélida la espera
como fríos son mis dedos
que jalan la pluma negra
para escribirle esos versos.
Versos que guardo sujetos
entre la niebla profunda
de mi torpe pensamiento
que no olvida ni se cura.
Seré ceniza en el céfiro
que rociará sin respeto
hacia un sombrío infinito
más allá del sabio tiempo.
Donde la aurora no muere
donde la noche sea bella
donde el otoño no tiene
su sepelio de hojas secas.
Veo una luz en mis ojos,
la noche pávida se aleja
y mis recuerdos en decoro
despiden a la luna llena.
Me quedo en silencio y siento
que mi destino se acerca
me despierto y reconozco
que he echado las fallebas.
Yoyo







