(Recuperado de mi otro blog que está en proceso de eliminación)-Se despierta tarde la mañana que al tono ámbar renunció, abandono la agonía de mi cama que fallece por amor, y olvido la alcoba de mariposas lejanas sin color. La rutina me lleva lejos, al mismo sitio, al mismo rincón, siempre buscando lo que nunca nadie se llevó. Y me permite la melancolía abrazar lo que mi corazón nunca añoró.
-Salgo a la calle, a esa calle donde un día algo calló, descubriendo en el cielo un grisáceo color, se enmarcan mis cabellos como finos hilos de negro color humedecidos por el suave goteo del impredecible algodón. Las suelas ya desgastadas sin rumbo dirigen mi cuerpo sediento de cualquier sensación.
-Aparezco entre arboles desnudos, donde un día un gorrión seguro se posó, mis oídos endulzo con el almíbar del silencio de cada seto y de cada verde rincón, todo inmutable a la espera del beso que un día en sus entrañas sonó.
-Salgo a la calle, a esa calle donde un día algo calló, descubriendo en el cielo un grisáceo color, se enmarcan mis cabellos como finos hilos de negro color humedecidos por el suave goteo del impredecible algodón. Las suelas ya desgastadas sin rumbo dirigen mi cuerpo sediento de cualquier sensación.
-Aparezco entre arboles desnudos, donde un día un gorrión seguro se posó, mis oídos endulzo con el almíbar del silencio de cada seto y de cada verde rincón, todo inmutable a la espera del beso que un día en sus entrañas sonó.
-Aquella chica que simula leer parece estar esperando algo o alguien que tal vez nunca conoció, se agota el reloj y con la lluvia me alejo yo.
La nevada de silencio todo emblanqueció, regreso a los caminos de esquinas donde siempre alguien esperó.
-La espera continúa mirando alrededor, la noche me anuncia que mi cama ya murió, se derrama la última lágrima en la alcoba y esperando mariposas sobre la muerta me derrumbo yo.
Yoyo
Yoyo








